El Senado de la Nación admitió este jueves 26 de febrero el Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y la Unión Europea. Con una amplia mayoría de 69 votos afirmativos y solo tres negativos, el proyecto impulsado por el oficialismo obtuvo el respaldo necesario para avanzar hacia su entrada en vigencia.
Tras la votación, el Presidente Javier Milei firmó el decreto que promulga la Ley 27800. De esta manera, Argentina se convierte en el primer país del bloque en completar el proceso de promulgación, un paso que habilita a la Comisión Europea a aprobar la aplicación provisoria del tratado.
Impacto en las economías regionales y exportaciones
El trato contempla la eliminación progresiva de aranceles, permitiendo que la UE abra su mercado a cerca del 92% de las importaciones provenientes del Mercosur. Para Argentina, los beneficios se traducirían en mejoras concretas para sectores estratégicos:
• Sector agroindustrial: productos como la carne vacuna accederían a cuotas con aranceles reducidos o nulos. Por su parte, la miel y diversas frutas (limones, peras, arándanos) ingresarán con arancel 0%.
• Sector pesquero: los langostinos, calamares y la merluza dejarían de tributar gravámenes para su ingreso al mercado europeo.
• Proyecciones de crecimiento: según estimaciones oficiales, las exportaciones argentinas a la UE podrían incrementarse hasta un 76% en los primeros cinco años y alcanzar un 122% en el plazo de una década.
Inversiones y seguridad jurídica
Más allá del intercambio de bienes, el tratado busca fortalecer la previsibilidad jurídica para atraer Inversión Extranjera Directa (IED). Actualmente, la Unión Europea es la principal fuente de capitales en el país, con un stock aproximado de US$ 75.000 millones. El nuevo marco regulatorio se alinea con las mejores prácticas internacionales, funcionando como un complemento de los instrumentos de incentivo vigentes en territorio nacional.
El camino hacia la vigencia plena
Si bien el paso dado por el Congreso argentino es fundamental, el convenio requiere que el resto de los países miembros del bloque europeo también completen sus respectivos procesos de ratificación para alcanzar su plena operatividad. Cabe destacar que Uruguay ya había manifestado su aprobación previa, posicionando a la región en una nueva etapa de integración global tras 25 años de negociaciones.